▷ Apego ansioso ambivalente: qué es y qué hago con él
Apego ansioso

Apego ansioso ambivalente: qué es y qué hago con él

En este artículo te voy a contar que es un apego ansioso ambivalente, sus causas y qué implica tenerlo.

¿Qué importancia tiene tener un apego ansioso o ambivalente?

Generalmente cuando sale el término apego a la palestra, lo hace en un contexto de pareja. Suele ser entonces cuando se ponen de manifiesto una serie de reacciones emocionales e inseguridades.

Definición

Tener este tipo de apego, no implica que sus consecuencias se manifiesten exclusivamente en el ámbito vincular. Sin embargo, las personas que sufren esta ansiedad relacional, suelen ser personas que cuando no se encuentran inmersos en algún vínculo, llevan una vida perfectamente normal. Los problemas comienzan cuando comienza la unión.

Este artículo espero que te ayude a poder entender lo que te sucede. Entenderlo no va a hacer que se cure, pero te puede dar herramientas para al menos colocar las cosas y poder comenzar a regularte.

¿Qué es el apego inseguro?

En primer lugar, te voy a contar brevemente que es el apego, de donde viene este concepto y cómo se ha estudiado el estilo de apego que tienen las personas. Quizás cuando leas esta primera parte pienses que me estoy yendo por los cerros de Úbeda, pero dame tiempo, creo que lo contrario sería comenzar la casa por el tejado.

El famoso desapego

Muchas personas con un apego inseguro experimentan de adultos relaciones de dependencia emocional. Hoy día, lo que está de “moda” es la famosa práctica del desapego.

Bajo los efectos de la culpa que genera la dependencia, es fácil acabar pensando que lo que se debe hacer es fomentar la independencia emocional. ¿Piensas que esto está bien? Pues mira este vídeo:

¿Tengo apego ansioso?

Cuando hablamos de ansiedad y apego (también llamado inseguro ambivalente) la gente suele pensar que me refiero a tener ansiedad. Y en parte sí, pero en parte no, al menos no la ansiedad de la que solemos hablar. Los síntomas se parecen mucho, bueno no es que parezcan, es que son, los propios de la ansiedad. La diferencia radica en que van dirigidos y actúan en relación a otra persona.

Aquí es donde entra en juego el apego. El apego emocional es la relación que establecemos con nuestros cuidadores o referentes primarios desde que somos bebes. Generalmente, estos referentes suelen ser nuestros padres.

En función del cariño, la atención, la valoración, la protección y un sinfín de cosas más, es cuando se establece nuestro tipo de apego. Esto de alguna manera nos sirve para aprender a saber qué esperar de relaciones y cómo co-regularnos.

 

¡Por cierto! ¡Un inciso! Si te interesa trabajar sobre tu estilo de apego y vincularte mejor en tus relaciones, he preparado un curso en versión low cost para que todas las personas que quieran trabajar sobre su forma de vincularse y conocer su estilo de apego, pero que no pueden o de momento no quieren ir al psicólogo, puedan hacerlo.

Ir al curso

 

El experimento de la situación extraña de Mary Ainsworth

Ainsworth junto a Bowlby son dos de los mayores exponentes de la teoría del apego. En concreto, Ainsworth diseñó lo que hoy día es conocido como el experimento de la situación extraña. De experimento dedujo que existen tres tipos de vínculos principales entre los hijos y la madre: el apego seguro, el apego ambivalente y el apego evitativo. El patrón de apego ambivalente también es conocido como apego inseguro o ansioso.

No me voy a parar a explicar este experimento en profundidad, ya que es algo largo y quizás ya lo conozcáis. Si pinchas en el término, te he incluido un enlace a un artículo para ampliar información y que lo explica detenidamente.

En resumidas cuentas, en el experimento de Ainsworth se exponía a infantes de entre 1 y 3 años a situaciones ansiógenas o que generaban desconcierto. A posteriori, comprobaban cuando volvía la madre si su presencia lograba calmarles.

Lo que se dieron cuenta es que aquellas niños y niñas que tenían lo que en un primer momento catalogaron como apego preocupado, no logran calmarse en presencia de ella. Sino que seguían sintiéndose mal, teniendo respuestas ambivalentes que alternaban entre rabietas y la necesidad de apegarse aún más.

La primera conclusión es clara, aquellas personas con un apego ansiógeno van a tener más dificultades para regularse emocionalmente debido a sus experiencias tempranas. Lo cual va a repercutir en su desarrollo emocional.

Cómo nos han enseñado a regularnos, nos regulamos

Esta es una de las posibles explicaciones de porqué algunas personas no se sienten capaces de gestionar sus emociones. Tal y como nos han enseñado a regularnos y nos han regulado, nosotros lo haremos en el futuro durante la vida adulta.

La razón por la que estas madres no eran buenas reguladoras y tampoco fuentes de seguridad, es porque generalmente ante una abreacción emocional por parte del infante, su respuesta no era la más indicada.

Apego ansioso ambivalente infantil

Los cuidadores que potencian este tipo de apego en niños, suelen ser personas que tampoco saben regularse así mismas. Reaccionan con miedo, histeria o incluso rabia cuando presencian la emotividad de sus hijos/as.

Además, se pueden mostrar muy invasivos y controladores por momentos, y en otros muchos no estar emocionalmente receptivos. Generando una incertidumbre y ambigüedad respecto al vínculo. Los niños que cosechan con sus cuidadores un apego inseguro, suelen ser niños inmaduros para la edad que tienen.

¿Existe el apego en adultos?

Algunas personas piensan de manera equívoca, que el apego adulto implica un problema de dependencia emocional. Seguro que te suena la expresión hay que practicar el desapego.

Sin embargo, el apego en adultos es una condición humana e irrechazable. Tener necesidades que deben ser cubiertas por los demás, como el afecto, el apoyo u otras, es algo completamente sano y normal.

La cuestión es como nos apegamos. Si soy un adulto, no sería coherente que por ejemplo, necesitase a una persona constantemente a mi lado para llevar a cabo mis propias tareas personales. Por contra, no es algo insano, que yo si yo he tenido un mal día en el trabajo, necesite hablar con mi pareja y/o amigos para contárselo y desahogarme.

Cómo superar el apego ansioso ambivalente

Como imagino ya sabrás, no podemos dejar de ser como ni borrar lo que hemos vivido. Sin embargo, si podemos hacer algo nuevo con todo esto.

Nuestra forma de vincularse puede girar hacia un apego seguro, aunque para ello, también conviene saber elegir bien a la persona con quién nos vamos a vincular. Si por ejemplo, esta es alguien distante e inaccesible emocionalmente, es mucho más complicado que podamos hacer un vínculo seguro.

Cambiar la forma de apegarnos implica cambiar la manera en que nos regulamos emocionalmente, en qué ejercemos el control y en qué comunicamos. Las necesidades que tienen una persona con un apego de este tipo y otra con apego seguro, no son tan diferentes, ambos reclaman seguridad. Sin embargo, lo que si difiere es la forma de solicitar y demandar dicha seguridad.

En gran parte, el cambio comienza con el ejercicio de sacar del foco al otro para ponerlo sobre uno mismo/a. ¿Qué estoy haciendo con lo que siento? cómo son mis reacciones? ¿cuál sería la forma sana de gestionar todo esto que siento?, son algunas de las preguntas que podemos comenzar haciéndonos.

Consecuencias del apego ansioso ambivalente

Por lo general, las consecuencias del apego ansioso ambivalente más visibles se producen en el ámbito de la pareja. Sin embargo, tener este tipo de apego, supone una forma de relacionarse con el mundo. Por ejemplo, con la alimentación.

Libros sobre apego

Siempre que trato algún tema me gusta recomendar libros, para aquellas personas que quieran profundizar en el tema. Sobre apego me cuesta especialmente por una razón, he leído muchos y existen varios que me gustan por diferentes razones, de cada uno sacas algo diferente.

A continuación, voy a recomendarte algunos de los qué para mí, son los mejores libros sobre apego, dependiendo lo que estés buscando.

Otro libro muy interesante sobre codependencia y apego es Apego Feroces de Vivian Gornick. Aunque es una novela, también podemos aprender mucho ella.

Apego y psicopatología – Manuel Hernández

Este libro quizás este pensado para psicólogos, pero en cualquier caso, si lo que quieres es entender cómo se crea el apego preocupado y cómo funciona, sin duda este es el manual más completo que hay. Manuel explica las experiencias que fomentan un tipo de apego que vive con ansiedad y como se construye el cerebro de una persona con este tipo de apego.

Maneras de amar – amir levine y rachel heller

Maneras de amar es uno de mis libros favoritos de psicología. No sé cuántas veces lo habré tenido que comprar, ya que lo dejo y no me lo devuelven. Lo recomiendo mucho en consulta.

Es un libro que explica a la perfección y de manera sencilla, que ocurre cuando se juntan personas con diferentes tipos de apego. Explica precisamente esto, como aman las personas en función del apego que tienen y la diferencia entre el enamoramiento y la ansiedad.

¿Existe el apego ansioso evitativo?

Pues efectivamente. En esta vida no todo es blanco o negro, aunque por economía mental a veces nuestro cerebro quiera verlo así. Es posible que muchas nos veamos vinculándonos de forma ansiosa, y otras de manera evitativa, y entonces pensemos ¿qué me pasa?

Sin embargo, esto no es tan raro. Es común por ejemplo, que cuando lo hemos pasado mal por alguien por quién nos hemos sentido muy depedientes (apego ansioso ambivalente), nos construyamos un caparazón y no dejemos entrar a nadie (apego ansioso evitativo). De esta manera, podemos vernos teniendo un tipo de apego fundamentado en la ansiedad y otro fundamentando en la evitación con diferentes personas.

¿Qué es el apego evitativo?

El apego evitativo o apego evasivo, de manera resumida, sería la contraposición al ansioso. Mientras que en el inseguro o ambivalente, la persona “corre detrás de otra”, en el apego evitativo huye o se aleja.

La evitación es un mecanismo de defensa, donde se pretende conservar la completa independencia y autonomía por encima de todo. A las personas con apego evitativo les cuesta dejar entrar porque no son capaces de mostrar su vulnerabilidad ni delegar sus emociones en otras personas.

El apego evasivo sería como una falta de apego, ya que la persona ha aprendido a organizarse de forma completamente independiente y sin la expectativa de recibir apoyo, comprensión y cuidado del otro.

¿Y el apego desorganizado?

De todos los tipos de apego, el apego desorganizado es el que tiene consecuencias psicológicas más graves. Este tipo de apego, es el más habitual en el trastorno límite de la personalidad.

La persona que cuenta con un apego desorganizado tiene graves problemas para vincularse, ya que por un lado necesita fervientemente a los demás y anticipa su abandono, pero por el otro, no es capaz de dejar entrar y poder entregarse.

La dependencia emocional es un símbolo de incertidumbre

En el párrafo anterior os acabo de dar la clave para comprender la dependencia emocional. Cuando tenemos un cuidador que se comporta de esta manera, nos genera una continua duda, ¿estará disponible o no? ¿me quiere realmente, o no?

Esta forma de relacionarse por parte del referente genera mucha inseguridad respecto al vínculo, ya que no asienta la certeza de tener ese apoyo de manera incondicional. Por un momento son muy afectuosos y presentes, y por el otro se pueden mostrar ausentes, enfadados o rechazantes.

Esto provoca que la persona dependiente desarrolle un sistema de alerta constante, donde vigila la continuidad del vínculo y el comportamiento de la otra persona. Existe un miedo constante al rechazo, pérdida o abandono del ser querido. Es común confundir el deseo por la otra persona y la propia inseguridad.

El apego en la pareja

Seguramente, según os contaba las reacciones que desarrolla el niño o niña en relación a sus padres, si habéis sufrido algún episodio de dependencia emocional en vuestra vida, os haya resonado.

La cuestión es qué si tenemos este tipo de apego, cuando conocemos o nos unimos a alguien, se activa todo este circuito de ansiedad. El apego preocupado en la pareja es señal de inseguridad, incertidumbre…

Puede ser que no sea al principio. Los primeros meses de una relación suelen ser de mucha atención y romanticismo. Cuando la intensidad baja, y la otra persona comienza a mostrarse realmente como es y a tener conductas más distantes, es cuando comienzan las reacciones de hiperactivación en la persona dependiente.

Dependencias hay de muchos tipos:

Uno de los problemas cuando hablamos sobre la dependencia es que metemos en un mismo saco un montón de aspectos diferentes.

La dependencia emocional quiere decir que una parte de nosotros: nuestra autoestima, capacidad para regularnos, seguridad u otras, está colocada en otra persona. Es decir, no depende de nosotros.

A menudo, a las personas que han atravesado algún estado de dependencia emocional, oigo que les dicen “es que no sabes estar sólo/a”, cuando en ocasiones no tiene absolutamente nada que ver.

Es cierto que muchas personas huyen de la soledad. Pero muchas otras personas que tienen estas reacciones de ansiedad, cuando no están con alguien, son personas que se encuentran asintomáticas.

Apego ansioso en pareja: Tratamiento

El apego ansioso en la pareja suele ser fuente de discursiones y motivo de ruptura. La cuestión en estos casos que suele plantearse es: ¿él problema es mío o debemos ir juntos a terapia de pareja?

Habitualmente, la personas que tienen este tipo de apego en pareja, viven la situación como que el problema viene generado únicamente por ellos. De hecho, esa suele ser la conclusión a la que se ha llegado en pareja: “Vee a un profesional a que te ayude con eso”.

Al menos, en mi experiencia, me he encontrado con esa situación varias veces. Cuando exploraba un poco más allá, percibía que la responsabilidad ni mucho menos recaía únicamente sólo sobre la persona con apego dependiente. ¿Esto quiere decir que no sea bueno hacer un proceso personal?

Ni muchos menos, quiere decir que una pareja es como un sistema, y que cuando no funciona, nunca es sólo cosa de una de las partes que lo compone, si no de la reciprocidad entre ambas.

la relación evasivo – ansioso

Por alguna razón que aún no hemos conseguido certificar, las personas que tienen apego ambivalente, suelen elegir o fijarse en personas que son emocionalmente poco presentes o que se relacionan de forma intermitente (el clásico te doy y te quito).

Esta forma de escoger provoca lo que en psicología llamamos una retraumatización, ya que es como revivir la experiencia de apego temprano que tuvimos. Son el tipo de relaciones que reactivan la inseguridad y la necesidad de control por parte de la persona que comienza a relacionarse de forma dependiente.

¿Por qué se eligen este tipo de personas?

Habitualmente este tipo de personas no suelen mostrarse así de primeras, sino que precisamente, justo lo contrario: atentos, disponibles, cariñosos, halagadores…Cuando comienzan a retirarse afectivamente, es cuando simultáneamente se activa la parte ansiosa de la pareja.

Cuando estamos ansiosos u obsesivos con otra persona, solemos confundir esta reacción con amor. La desesperación por lograr tener la atención y presencia del otro, no es una señal de enamoramiento, sino de nuestras heridas personales.

Sin embargo, suele ocurrir que acabemos asociando el estar enamorado/a a cierto grado de sufrimiento y obsesividad. De forma qué, si conocemos a alguien y no sentimos eso, lleguemos a pensar que no estamos sintiendo lo suficiente.

Síntomas y señales de dependencia emocional

Para finalizar te voy a dar un listado con los síntomas y señales más frecuentes que manifiesta una persona con apego ambivalente dentro de una relación de pareja. Si la mayoría de ellos te suenan demasiado, todas las papeletas apuntan a que tienes un tipo de apego ansioso:

  • Pensamiento constante en la pareja. Esta se vuelve el centro gravedad de la atención. Desde querer saber dónde está y con quién, hasta tratar de comprender su comportamiento. Estos pensamientos obsesivos pueden llegar a ser muy incapacitantes y generar mucha angustia.
  • Sentimiento de culpa y auto responsabilización del comportamiento distante del otro/a.
  • Pensar que nadie me va a aguantar
  • Sentimientos intensos de celos u otros que suelen llevar a un exceso de control
  • Necesidad urgente y permanente de recuperar el vínculo y la presencia física con la pareja
  • Conductas pasivo agresivas. Intentos de no perder el control de las emociones y acabar expresando la frustración de una manera poco adecuada
  • Esperar pasivamente a que la otra persona cambie.
  • Hipervigilancia de las reacciones de la otra persona y un excesivo control de lo que uno/a mismo/a dice y hace.
  • “Llevar las cuentas”. Fijación constante en la forma de actuar de la pareja y acumulación del rencor
  • Miedo a expresar lo que realmente se desea, y como consecuencia, sobreadaptarse a la pareja.
  • Temor a enfadarle o disgustarle y que eso provoque su marcha.

Si te has sentido identificado/a con este listado, hay algo positivo que podemos extraer. Sabemos lo que te sucede y ahora tiene nombre. Tiene una explicación y no es que estés loco/a, es una reacción bastante humana.

Y lo más importante, se puede trabajar y reparar mediante el tratamiento psicológico.