▷ Coaching emocional o psicólogo: ¿A cuál voy?
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Coaching emocional o psicólogo: ¿A cuál voy?

Seguro que en más de una ocasión has oído hablar sobre el coaching emocional u otro, y es muy posible que hayas pensado, bueno, ¿y esto es para mí? ¿Que diferencia hay con un psicólogo?

En este artículo te lo voy a explicar dándote mi punto de vista personal.

¿Qué es el coaching?

El coaching es un proceso mediante el cual un coach (entrenador, traducción del inglés) se ocupa de ayudar a un cliente o coachee en la búsqueda de respuestas y soluciones dirigidas a lograr objetivos vitales.

En función de estos objetivos han idos surgiendo diferentes tipos de subtipos de coaching: coaching nutricional, coaching deportivo, coaching emocional, coaching educativo, étc.

En cualquiera de los casos, el proceso del coaching gira entorno a la motivación y se encuentra orientado a la consecución de objetivos.

Esto sólo es el comienzo

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¿Es lo mismo un psicólogo que un coach?

Taxativamente NO.

Muchas personas que sufren, piensan que indistintamente deben acudir a terapia con un psicólogo, coach u otros cazadores de unicornios.

La psicología (clínica) es una actividad sanitaria que tiene como objetivo ayudar ante el sufrimiento mental y emocional y tratar problemas psicológicos comúnmente conocidos como trastornos mentales.

El coach no tiene formación en salud mental ni cuenta con un modelo de conocimiento para hacer intervención psicológica.

Sin embargo, es fácil encontrar anuncios de “profesionales” que ofrecen soluciones para la autoestima, dependencia emocional u otros, sin realmente tener la capacitación profesional y moral para hacerlo.

Esto se debe a que el coaching es una profesión que no se encuentra regulada, de modo que puede autodenominarse coach, tanto una persona con una extensa formación, como otra que ha hecho un curso de tres meses.

Mi opinión sobre el coaching emocional

Este es un tema al que he dado muchas vueltas y no descarto en el futuro tener una opinión diferente.

Por el momento, no tengo opiniones muy buenas al respecto:

Bajo mi punto de vista el coaching es un proceso cojo. Trabaja conceptos como la autoestima o las creencias limitantes sin tener una visión global y completa de la psique humana.

Aunque el coaching se encuentra delimitado por este proceso de crecimiento personal, lo cierto es que la mayoría de profesionales acaban haciendo terapia y metiéndose donde no deberían.

Te pondré un ejemplo:

Hace unas semanas llegó a mi consulta un paciente nuevo con síntomas depresivos. Tenía una crisis interna bastante dura.

El caso es que tras una serie de “fracasos” se había decepcionado profundamente consigo mismo.

Antes de trabajar conmigo, hace un par de años sufrió un episodio similar cuando su pareja le dejó. En ese momento, en vez de ir a un psicólogo decidió ir a un coach.

Me contaba que su experiencia fue muy positiva: El coach le ayudó a buscar nuevos retos y a centrarse en el trabajo. Se abrió Tinder y se apuntó al gimnasio. Finalmente recuperó su autoestima.

Entonces yo le pregunté:

¿Si te ha ayudado? ¿Por qué no repetiste con él?

A lo que me contestó:

Creo que esta vez necesito algo diferente.

Un concepto que muchos coaches no conocen: Iatrogenia

Lo cierto es que conseguir objetivos y sentirse bien no tiene porque ser síntoma de salud mental ni de mejoría.

En la evaluación de este caso (algo que un coach nunca debería ni puede hacer) confirmé que había una estructura de personalidad narcisista.

La personalidad narcisista se caracteriza por tener una autopercepción de sí misma idealizada. De modo, que cuando esto se rompe y entra en contacto con la realidad de que es un humano más: a veces las personas te rechazan, no le gustas a todo el mundo, étc., ocurre la depresión.

El trabajo con aquel coach le devolvió a su yo ideal, reforzando así la estructura narcisista y siendo un proceso iatrogénico.

Ya que, lo que realmente necesitaba era poder integrar su yo real sin deprimirse. Menos es más.

Te podría contar muchos casos como este. Yo trabajo mucho personas con problemas de alimentación y me encuentro auténticas barbaridades promovidas por coaches nutricionales que desconocen por completo los riesgos de las conductas restrictivas.

Conclusiones

Hoy por hoy, jamás le recomendaría a una persona ir a un coach, salvo que se por ejemplo hablemos de un entorno organizacional.

Tampoco estoy nada de acuerdo con la idea de convertir a las personas en máquinas de superproducción y adictas al desarrollo personal.

Pero esto, lo dejo para otro artículo.