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Autoconcepto: qué es, ejemplos y diferencia con la autoestima

¿Cómo te percibes a ti mismo? ¿Qué ideas tienes sobre ti? A esto se le conoce como autoconcepto, que aunque esté estrechamente asociado con la autoestima, no son lo mismo.

A continuación podrás conocer la definición de autoconcepto, cómo se diferencia este de la autoestima y encontrarás algunos ejemplos prácticos para comprender mejor en que consisten cada uno.

¿Qué es el autoconcepto?

El autoconcepto, como ya se mencionó antes, es la percepción que una persona tiene de sí misma. En otras palabras, el autoconcepto son todas aquellas ideas que un individuo cree que definen su persona, por lo tanto, son múltiples conceptos que asocia a sí mismo y crean su imagen. De acuerdo con el psicólogo estadounidense Carl Rogers, el autoconcepto está compuesto por tres partes: la autoestima, la autoimagen y el autoideal.

Cabe destacar que el autoconcepto se va creando a través de las experiencias vividas, tomando en cuenta también la imagen que los demás perciben de nosotros mismos. Cada persona tiene un autoconcepto definido, en el cual se encuentran características o ideas acorde a la percepción que tienen de sí mismos.

Este autoconcepto definido también puede variar y verse modificado de manera parcial a causa de nuevas experiencias, juicios externos y otros factores. Aun así, hay características que un individuo siempre considerará parte de su autoconcepto. No obstante, es posible que esta percepción de sí mismo pueda cambiar bastante con el tiempo, y en caso de ser así, ocurrirá de forma lenta y progresiva.

 

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Ejemplos de autoconcepto

Para comprender mejor en qué consiste el autoconcepto, veamos algunos ejemplos:

  • Una persona a la que se le facilita dirigir a otros, tiene habilidades para esto y ha recibido comentarios de otros que señalan lo bien que se le da liderar, puede verse a sí misma como un líder.
  • Alguien que le gusta cumplir con sus compromisos y detesta retrasarse puede tener un autoconcepto de que es responsable.
  • Si una persona siente que tiene dificultades para relacionarse abiertamente con nuevas personas, podría tener un autoconcepto de ser tímida.
  • Por el contrario, alguien a la que se le facilite interactuar con otros y desenvolverse con naturalidad en situaciones sociales puede percibirse a sí mismo como alguien extrovertido.
  • No todos los autoconceptos son positivos, y esto se relaciona con la autoestima. Alguien con una baja autoestima podría tener conceptos negativos de sí misma, como que no es capaz de lograr nada por su cuenta, es insuficiente, no tiene habilidades, entre otros.

¿Es lo mismo autoconcepto y autoestima?

Como ya se señaló con anterioridad, de acuerdo con Carl Rogers, el autoconcepto se compone de autoestima, autoimagen y autoideal. Siendo así, podemos decir que no es lo mismo autoconcepto y autoestima, sino que están estrechamente relacionados. La autoestima es el componente afectivo del autoconcepto, mientras que la autoimagen es el componente cognoscitivo y el autoideal es la parte comportamental.

El componente afectivo es el valor que nos damos a nosotros mismos; el componente cognoscitivo es la imagen que tenemos de nosotros mismos, la cual puede estar influenciada por varios factores; y el componente comportamental es aquella imagen en la que nos proyectamos, un ideal de nuestra persona, es decir, lo que quisiéramos llegar a ser.

Por lo tanto, la autoestima es aquel valor que un individuo le da a su persona, mientras que el autoconcepto vendría siendo la parte que le describe. De este modo, alguien que tenga una baja autoestima podría sentir rechazo hacia sí mismo, siendo incapaz de valorarse de forma objetiva, enfocándose solo en lo negativo, y por lo tanto, teniendo un autoconcepto negativo.

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Tipos de autoconcepto

Existen tres tipos de autoconceptos, los cuales se caracteriza por el concepto que tiene una persona de sí misma en diferentes entornos o situaciones. Dentro de los tipos de autoconcepto encontramos el yo individual, el yo colectivo y el yo interpersonal.

Yo individual

Como principal tipo de autoconcepto nos encontramos con el yo individual, que son todas aquellas ideas personales que alguien tiene de sí mismo, las cuales le ayudan a diferenciarse de otros y pueden aportarle valor a su persona.

Yo colectivo

Por otro lado, está el yo colectivo, que es la apreciación que una persona tiene de sí misma al encontrarse dentro de un grupo. Por medio del yo colectivo se le da valor al colectivo en el que la persona siente que pertenece.

Yo interpersonal

En el yo interpersonal se encuentran las relaciones con los demás, ya sean familiares, amigos o pareja. Se trata del autoconcepto que una persona tiene respecto a sus relaciones, en donde se le da valor a la otra persona y se realiza una autoevaluación cuidadosa para determinar si nos hemos comportado bien o mal, esto, para mantener buenas relaciones.

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¿Qué es tener un autoconcepto positivo?

Un autoconcepto positivo puede definirse como aquel autoconcepto en el que se reconocen las habilidades, fortalezas y virtudes que se poseen. Para poder reconocer cada uno de estos aspectos que forman parte de nosotros, es necesario darnos un valor positivo, lo cual se consigue al tener una buena autoestima.

Tal como se explicó con anterioridad, una persona con baja autoestima será incapaz de observar las cualidades positivas que posee, ya que siente rechazo de sí misma y tendrá un autoconcepto negativo. Por ello, es importante tener una buena autoestima, ya que esta nos permitirán valorar positivamente nuestra persona, pudiendo tener en cuenta las habilidades y fortalezas que nos ayudarán a crear un autoconcepto positivo.

Tener un autoconcepto positivo nos permitirá tener una mejor relación con nuestro entorno y nos hará sentir más satisfechos. Estar consciente de nuestro autoconcepto nos ayudará a determinar por qué algunas veces nos comportamos de la forma en que lo hacemos, así como el comportamiento que otros tienen ante nosotros.

Si consideras que tienes un autoconcepto negativo, podrás cambiarlo a uno positivo si cambias tus hábitos de pensamiento, tus diálogos internos y tu sistema de creencias. Por supuesto, esto requiere de mucha dedicación y esfuerzo, ya que supone realizar grandes cambios, aún así, con la ayuda y las estrategias adecuadas, es posible lograrlo.

 

Referencias bibliográficas:

Esnaola, I., Goñi, A., & Madariaga, J. M. (2008). El autoconcepto: perspectivas de investigación. Revista de psicodidáctica13(1), 69-96.

García, F., & Musitu, G. (1999). Autoconcepto forma 5. Madrid: Tea.

Etxaniz, I. E. (2005). Desarrollo del autoconcepto durante la adolescencia y principio de la juventud. Revista de psicología general y aplicada: Revista de la Federación Española de Asociaciones de Psicología58(2), 265-277.