¿Es posible tener dependencia al psicólogo? ¿dejo de ir?
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¿Es posible tener dependencia al psicólogo? ¿dejo de ir?

En este artículo voy a tratar un tema ciertamente controvertido: la dependencia al psicólogo o dependencia terapéutica.

¿Te vienes?

Qué es la dependencia terapéutica

Durante mucho tiempo, ir al psicólogo se ha visto (y sigue viendo) como una señal de debilidad personal o fracaso.

Sin embargo, como los seres humanos somos seres de contrastes y extremos, yo también estoy acostumbrado a escuchar afirmaciones como: «ir al psicólogo siempre es bueno».

En realidad, es una frase que me gusta, porque pone en valor lo que hacemos y nos asocia a salud, es que lo que realmente somos. Aún así, yo no creo que siempre sea positivo ir a terapia.

Te cuento una historia:

Hace un par de meses comencé a trabajar con un chico de unos 22 años en consulta. La primera vez que le vi tenía mucha angustia, porque se encontraba muy bloqueado debido a una decisión difícil que tenía que afrontar.

En las primeras sesiones, le ayudé a decidir y finalmente aquel tema se resolvió y con ello, su mal estar. Sin embargo, consideramos que sería conveniente continuar con la terapia.

Con el paso de las semanas, poco a poco me fui dando cuenta, que cada vez delegaba más en la psicoterapia el afrontamiento de las adversidades que le pasaban en su día a día. Adversidades como las que podemos tener todos.

Yo le explicaba las cosas y él se tranquilizaba. Es decir, venir conmigo le funcionaba de ansiolítico.

Él es una persona que por las cosas que ha vivido, tiene mucha necesidad de control. Entonces percibí que la terapia conmigo le estaba aumentando la ilusión de poder tenerlo todo controlado, y que cuando algo le generaba incertidumbre, dudas o cualquier otro sentimiento relacionado con el descontrol, cada vez lo toleraba menos y corría en búsqueda de «soluciones».

Estoy seguro que muchos terapeutas hubiesen dado por válido seguir haciendo teraia, ya que de algún modo parece que estas ayudando a la otra persona : «le estas tranquilizando». Sin embargo, a la larga, estaríamos reforzando patología.

Este es un patrón que ya he detectado varias veces, el de convertir la sesión con el psicólogo en el momento para resolver las cosas, sin antes haber intentado buscar soluciones por cuenta propia. Aunque las soluciones sean calmarse.

Yo no lo pedí que dejase de venir, de hecho le sigo viendo, pero de otra manera. Le pedí que se autoadministrase.

Evidentemente hay un problema de control que tratar, y saber utilizar la terapia como recurso, era en sí mismo un ejercicio de regulación.

Esto sólo es el comienzo

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La relación psicólogo paciente eterna

También he conocido casos de personas que llevan años yendo al psicólogo. En muchos casos, como por ejemplo en los trastornos de personalidad, la duración media de la terapia suele estar entre 4 y 10 años.

No obstante, no te hablo de este tipo de situaciones.

Si te soy sincero, es algo que me  genera dudas. Por un lado pienso, que tener de forma asidua un espacio donde trabajar en ti, expresarte y ser escuchado, étc., es algo que siempre va a venir bien y nos va a retribuir en un estado de bienestar.

Por otro lado, habría que ver hasta que punto no se ha generado un vínculo de dependencia donde nos da miedo soltar a nuestro psicólogo por lo que pueda pasar. Ocurre parecido cuando tomamos medicación y asociamos el estar bien a ello.

La conclusión es que no hay una conclusión única. La dependencia al psicólogo existe, pero no todas las personas que recurrentemente acuden a terapia tienen porque tener un problema de dependencia.

Algunas personas simplemente disfrutan viniendo y teniendo su espacio de reflexión.

Mi forma de verlo es, que la terapia tiene un comienzo y un fin, pero puede ser más un sesgo mío.

test dependencia emocional

Recapitulando

La relación entre el psicólogo y el paciente puede llegar a ser un vínculo muy especial que de miedo o tristeza romper.

Esta se debe romper si entendemos que de algún modo está favoreciendo situaciones patológicas como la dependencia instrumental o emocional.

Por otro lado, si simplemente disfrutamos de poder tener nuestro espacio donde mirarnos y crecer, no hay nada malo en ello. Incluso es algo beneficioso.

¿Dónde esta la frontera entre lo uno y lo otro?

Sólo el sentido común lo puede dictaminar.