luchar por tus sueños

¿Debes luchar por tus sueños?: Reflexiones de un psicólogo

Seguro que has escuchado en gran cantidad de ocasiones la frase “Lucha por tus sueños“. Sin embargo, ¿es recomendable perseguir siempre lo que deseamos?

Hoy toca reflexión.

¿Cuándo debemos luchar por nuestros sueños?

En el artículo de hoy, temo resultar algo confuso. La razón, es que voy a dar opiniones a favor y en contra de la mítica frase lucha por tus sueños.

Creo que los argumentos que voy a dar no se contradicen, sin embargo, defender y a la vez criticar algo, choca frontalmente con la necesidad imperiosa que tenemos las personas de posicionarnos.

Lo primero que quiero aclararte es que lo de luchar por nuestros sueños no es una religión. Luchar no es mejor que no hacerlo. El problema viene dado cuando la inacción nos provoca malestar y sufrimiento.

Para ser aún más confuso, te voy a contar dos historias:

Renunciar a los sueños

Llevo varias sesiones, unas 6, trabajando con una persona que quiere bajar de peso. En principio, el motivo de consulta era únicamente. Pero ya se sabe, yo venía sólo a por una corbata, y me llevé el traje entero.

El espacio terapéutico da para mucho. Mucho.

Durante las últimas sesiones ella ha comenzado a hablarte de algo que le preocupa mucho: las oposiciones.

Laura (nombre inventado) oposita para obtener una plaza como maestra. Su problema es que no se sentía nada motivada, y no es que fuese algo puntual, sino que llevaba más de un año alargando una situación insostenible: no quería seguir estudiando.

Su sueño había sido siempre ser profesora. Sin embargo, justo después de sacar adelante el máster de formación del profesorado y comenzar a prepararse las oposiciones, encontró un trabajo.

Un trabajo que no es su gran devoción, pero en el que se encuentra agusto. Ahora mismo, no siente la necesidad de moverse de ahí, ya que con casi 30 años, está más orientada hacia viajar, vivir y disfrutar de lo fines de semana con su pareja.

Hablando en plata, estudiar no le apetece una m*****.

Sin embargo, se castiga diariamente por no estar cumpliendo con su sueño. Renunciar a nuestros sueños, en parte es decir adiós a una parte de nosotros.

Nos genera una disonancia reconocer que lo que queríamos ya no lo queremos. Por tanto, la frase, debes luchar por tus sueños aquí no aplica.

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La insatisfacción crónica con la vida

En el otro lado tenemos el caso de Martin. Martin tiene un buen trabajo: estable, sin demasiadas preocupaciones y con un sueldo digamos que decente.

Sin embargo, se encuentra insatisfecho, poco realizado.

Y lleva así bastante tiempo: la friolera de 5 años. 5 Años en los que se ha dedicado a amortiguar esa voz interior que le dice “haz algo diferente”. ¿Por qué?

Por miedo.

Por miedo y porque nos han dicho que lo que tiene Martin es el sueño dorado. ¿Cuánta gente daría por tener lo que tiene Martin?

Seguramente mucha. Sin embargo, él quiere cambiar de vida.

Esto sólo es el comienzo

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¿Qué es luchar?

A mí lo de luchar me parece que es un término desgastado. Automáticamente lo asocio a positivismo vacío y empoderamiento de pacotilla.

Sin embargo, esta palabra tiene un gran valor.

Ambas historias hablan de sueños. En la primera, los sueños estorban. Y en la segunda también, pero porque no se realizan.

En el caso de Laura, bajo mi punto de vista, renunciar es lo más sensato. Mientras que en el caso de Martín, lo es arriesgar.

Evidentemente yo no puedo ni debo tomar decisiones por ellos, pero como terapeuta debo entender de donde viene su malestar.

Hay otro término maltratado pero muy ilustrativo que es la zona de confort. Generalmente, asociamos la zona de confort con comodidad.

Lucha por lo que quieres, si lo quieres

Sin embargo, ¿qué tiene de malo la comodidad?

Recuerdo el caso de Juan (otro nombre inventado). El venía a consulta porque le faltaban “ambiciones”. Yo le preguntaba por cual era su ideal de vida, que cosas le hacían feliz.

Y el me respondía que cosas sencillas: desayunar tranquilamente por las mañanas con su periódico, ir a su trabajo sencillo, volver a casa, ver un rato la televisión y maquetar (su hobbie).

Ya está, nada más.

El único problema que tenía Juan era que todo el mundo le decía que tenía un problema, en concreto, su pareja.

Lucha por lo que quieres, si hay algo que quieres. Si no, haz lo que te de la gana.

¿Por qué tenemos que ser ambiciosos si no nos da la gana?

Me preguntaba yo.

El caso, es que la comodidad no siempre es así. Cuando el conformismo no genera ningún mal estar, a disfrutar sea dicho.

El problema es cuando no estamos bien. Cuando esa zona de confort esta compuesta por sofá bastante incómodo al que nos hemos acostumbrado con tal de no visitar un día Ikea y perdernos entre sus laberintos.

Es así, hay personas que con tal de evitar el mal estar, los conflictos o la incertidumbre, optan por procastinar y mantenerse en un mal estar controlado.

En estos casos, la única cura es la acción. Esto es luchar.

Aprovechar las oportunidades

Otra de las grandes mentiras que nos han contado es que debemos aprovechar las oportunidades. No sé si te a ti te habrá pasado, pero durante toda la carrera de psicología el mensaje que recibíamos los estudiantes es que las cosas estaban muy mal.

Se referían a curro. En realidad es cierto, los psicólogos para poder tener un contrato decente las solemos pasar canutas.

Yo recuerdo que cuando me gradué y comencé a ejercer veía muy poquitos pacientes. Es normal, estaba arrancando y los inicios suelen ser así.

En ese momento, me ofrecieron un puesto de trabajo en una de las clínicas con más renombre de Madrid. El sueldo no estaba mal (bueno, eso pensaba). Es decir, era una una oportunidad.

Una gran oportunidad.

Decidí no contárselo a casi nadie. Sabía que me iban a decir que tenía aprovecharla. La rechacé.

Ahora, no podría estar más contento de haber emprendido mi camino de manera autónoma.

Conclusión: No tenemos porque aprovechar todas las oportunidades que no se plantean. Ni tampoco serán las únicas.

El mito de la felicidad y el éxito

En muchas ocasiones, el tema de luchar por nuestros sueños viene motivado por un discurso vacío sobre alcanzar la la felicidad y el éxito.

¿Qué es el éxito? ¿tener más dinero? ¿vivir de nuestra pasión?

Seguramente pienses que lo segundo, pero yo creo que no. El éxito es lo que tu consideres un éxito. Ni más, ni menos. Y si tu éxito en la vida es hacer billetes, pues bien.

La felicidad por otro lado, es uno de los concepto psicológicos más provechosos y comerciales que existen.

A mí me gusta la frase de Orhan Pamuk en su novela El museo de la ciencia:

En realidad nadie sabe que está viviendo el momento mas feliz de su vida mientras lo vive.

¿Por qué es importante para la salud perseguir los sueños?

Yo creo que lo importante es sentirnos satisfechos y realizados. Resonar con lo que queremos y ser coherentes con nosotros mismos.

Nada más que eso. Para eso sólo necesitas dos cosas:

  • Ganas: También llamad motivación
  • Estar dispuesto a perder lo que tienes para ganar algo mejor.

Una vida sin sueños no tiene por qué ser una vida vacía

Aunque ojo, una vida sin sueños no tiene por qué ser una vida vacía. Recuerda el caso de Juan.

Insisto, la idea es ser coherente con nosotros mismos.

 

¿Y tú que piensas le dirías a alguien “debes luchar por tus sueños”? ¡Cuéntamelo!