salir de la zona de confort

Cómo salir de la zona de confort y cuándo no hacerlo

Todo lo relacionado con la zona de confort es un tema del que se habla mucho desde diferentes sectores relacionados con el crecimiento y desarrollo personal.

Bajo mi punto de vista, en muchas ocasiones, desgastando el término y transmitiendo mensajes vacíos.

En este artículo quiero explicarte qué es realmente el cículo del confort, cuando debemos salir de él y cuando no.

¿Qué es la zona de confort personal?

La zona de confort o área de confort representa un espacio no físico donde las personas nos encontramos en una incómoda incomodidad.

El miedo al cambio, la incertidumbre, los conflictos, son algunos de los sentimientos que dificultan tomar acción y que nos mantienen en una situación que sin ser horrible (por lo general), tampoco nos satisface ni nos hace sentir bien.

Zona de confort vs. zona de aprendizaje

La zona de aprendizaje es ese espacio donde las novedades y las dificultades, nos hacen desarrollar nuevas habilidades y provocan que tengamos que reinventarnos.

Por lo general, todo lo que anticipamos que saldrá mal no suele hacerlo. Y en tal caso, lo sostenemos mejor que de lo que consideramos.

Esta es la principal diferencia entre la zona de pánico y la zona de aprendizaje.

En la primera, la incertidumbre y los problemas nos comen. En la segunda, los afrontamos.

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¿Debo salir de mi círculo de confort?

El problema con todo esto del círculo del confort es que a veces confundimos la ambición y el crecimiento personal, con el miedo.

El confort en sí mismo, no es algo malo.

En consulta a menudo veo qué, personas que están agusto con sus vidas sencillas, reciben mensajes de que están estancados y eso les preocupa.

No siempre tenemos que ir a más.

Ahora, el problema es cuando no cambiar algo nos genera sufrimiento. Por ejemplo, si me encuentro en una relación en la que ya no quiero estar, pero por el miedo a dar un vuelco a mi vida, me mantengo y mantengo a otra persona, en una situación insoportable.

En estos casos, el sentido del riesgo es lo que nos paraliza y hace que suframos más a largo plazo.

Esto sólo es el comienzo

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La zona de confort laboral

Todo lo relacionado con la zona de confort suele expresarte en el entorno laboral. Generalmente, nos han inculcado la de idea de que el trabajo no se rechaza, e incluso, que somos unos privilegiados si lo tenemos.

Bien, es evidente que cada situación es un mundo, sin embargo, salir de la zona de confort supone estar dispuestos a arriesgar lo que tenemos para conseguir algo mejor.

El exceso de control y la falsa sensación de seguridad, suelen ser los ingredientes más habituales el bloqueo. En función del grado de ansiedad que sintamos, estaremos más o menos dispuestos a movilizarnos hacia el cambio.

En el caso del confort laboral, es muy fácil acomodarse en un puesto de trabajo que sin ser punitivo, no nos hace sentir realizados ni satisfechos con lo que hacemos.

Cómo romper el área de confot

No hay una receta mágicas ni ejercicio milagroso para salir de la zona de confort. Lo mejor que puedes hacer, es irte a tomar un café, coger una libreta y ubicar donde te encuentras.

El cambio nace de un compromiso personal que motivará una serie de comportamientos. Sin embargo, antes de la accíón esta la decisión.

El enemigo de la decisión es la procastinación.

A las personas que les cuesta tomar decisiones difíciles o que tienden a procastinar, casi nunca lo hacen por vaguería. En la mayoría de casos, el motor de la procastinación es, de nuevo, el miedo.

Es una evitación.

Evitamos que todo se tuerza. Darnos un castañazo.

En realidad lo que evitamos es sufrir.

Y eso tiene sentido, pero casi siempre es mentira, porque cuando sufrimos es ahora.

La ausencia del miedo es un ilusión. Hay una frase que repite uno de mis mejores amigos y que me encanta:

Sólo se puede ser valiente cuando se tiene miedo.

Para romper con la zona de confort debes estar dispuesto/a a sentir las curvas, o de lo contrario, mantente en una incómoda incomodidad.