¿Por qué las personas no cambian?

¿Por qué las personas no cambian?

La gente no cambia, sólo descansa

Las personas no cambian, sólo descansan es una frase que apareció en mi vida en el momento preciso. Hoy te voy a contar lo que ocurrió y qué es lo que aprendí.

¿Por qué las personas cambian de actitud?

Lo que guía nuestro comportamiento y nuestra forma de actuar es la motivación que tengamos para ello. Cambiar nuestra actitud depende en gran parte de ello. Pienso que cuando las personas cambian de actitud es porque tienen un motivo fuerte para hacerlo: ya sea abandonar una actitud o cuidar algo que llevaban tiempo descuidando.

Sin embargo, también opino que las personas no cambian cómo son, simplemente se comportan y sienten de forma diferente. No es posible cambiar nuestra personalidad o cómo somos, esta es una realidad. Lo importante del cambio, es saber que queremos hacer con lo que somos.

Voy a contarte una historia para que puedas sacar tus propias conclusiones:

¿Las personas cambian con el tiempo?

Hace un par de años llegó a mi consulta una pareja. Fue ella quién me contactó y quién me pidió cita para comenzar la terapia.

Normalmente cuando comienzo una terapia de pareja, durante las primeras sesiones se percibe cierto ambiente de tensión o de crispación. Es lógico, si pensamos que una de las principales razones por las que dos personas pueden decidir comenzar un proceso de este tipo es porque están hartos de chocar.

Sin embargo, cuando les conocí, no sentí esa hostilidad. Lo que me transmitieron fue agotamiento, tanto él como ella.

Parecía que tenían bastante claro cual era su problema, no conseguían ponerse de acuerdo en prácticamente nada.

Si ella demandaba más presencia, el pedía más espacio para sí mismo. Si ella solicitaba ocupar el tiempo de ocio de una manera, su pareja sugería que lo hicieran de una forma completamente distinta.

Ellos me pidieron que les ayudase a qué con el tiempo, pudiesen cambiar para mejorar su relación y sentirse bien.

Parecía que ambos participaban de esa idea y que querían intentarlo de verdad. De manera qué, nos pusimos manos a la obra.

Esto sólo es el comienzo

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Las personas cambian por amor… durante un tiempo.

Me pareció en su momento que la primera habilidad que había que trabajar con ellos era la negociación. Si no conseguían ponerse de acuerdo, era lógico que lo primero sobre lo que tuviésemos que intervenir es sobre esa capacidad comunicativa que hace que las dos partes puedan satisfacerse.

“Si ella demandaba más presencia, el pedía más espacio para sí mismo”

— Ellxs

Así comenzamos. Las primeras sesiones fueron fenomenales. Incluso yo estaba sorprendido de la rápida respuesta que estaban ofreciendo.

La terapia se desarrollaba de manera qué, poco a poco era ella quién más demandas hacía a la otra parte. Sus demandas no eran algo que el sentido común de nadie pueda detectar como disparates. Solicitaba atención, tiempo compartido, proyectos de vida conjunta, étc.

Entonces, yo les introduje el término responsabilidad afectiva. Es decir, que en cualquier relación donde nos vinculamos con otra persona hay un cuidado que llevar a cabo.

Él no pedía gran cosa, salvo que: ella no se enfadase tanto, le dijese las cosas de otra manera y le diera un poco de cuartelillo.

Ese fue el acuerdo inicial. Él trataría de implicarse e incluirla más en su vida, y ella trataría de reforzar esto, además de no presionar o decir las cosas de otra manera.

Esta foto que veis aquí es una obra que llevó a cabo el escultor Alexander Milov. En ella podemos ver a dos adultos sentados de espaldas, hundidos en sí. Mientras sus niños y niñas interiores en realidad quieren poder acercarse y conciliar.

Según transcurrían las sesiones fui observando como la motivación inicial se iba desinflando. Él comenzaba con mucho ánimo durante las primeras semanas su cambio de actitud, pero al tiempo volvía al punto de inicio. Y ella igual, comenzaba a frustrarse y volvía a pagar su rabia con él.

La frase Las personas no cambian, sólo descansan, junto a la obra de Alexander me hizo pensar: Que pasaría si les dijese que la opción de intentar cambiar, la hemos intentado y no ha funcionado, y que la opción que nos queda es aceptar a la otra personal tal y como es.

Les pregunté si se querían y me dijeron que sí, y mucho. Después les pregunté si sentían si su pareja era alguien que iba a poder satisfacer las necesidades que tenían. Dijeron que no.

Entonces fue cuando les dije que a veces con el amor no basta.

Aún recuerdo sus caras. Vi un profundo dolor, pero también alivio. Nunca llegué a decírselo, pero al tiempo tuve la sensación de que ambos vinieron a consulta con la necesidad de que alguien les diese el permiso para rendirse.

¿Relaciones tóxicas?

Se habla mucho sobre esto de las relaciones tóxicas y sobre como evitar a las personas tóxicas. Yo no digo que no existan, o que no haya que evitar a ciertos tipos de personalidades, pero estoy seguro que si cualquiera de estas dos personas hubiese contado como se sentían dentro de la relación a otros amigos o conocidos, más de uno les hubiese dicho que están con alguien tóxico.

Para mí eran dos personas en esencia buenas, con diferentes maneras de amar y de entender las relaciones. Que se querían, pero no se aguantaban como para tener un vínculo de pareja ni sabían como cambiar el carácter que tenían.

Y esto es lo que creo que es realmente una relación tóxica, aquella donde dos personas llegan a sacar lo peor de sí, simplemente por no ser capaces de darse cuenta que a veces hay que retirarse por mucho que duela.

Esto no quiere decir que la terapia de pareja tenga como objetivo romper una relación, faltaría más. Pero creo que se entiende el mensaje de lo que quiero transmitir.

Tampoco es una negación del maltrato (término que prefiero a relación tóxica), y ante el cual no hay una respuesta mejor que la huida.

Es una crítica a la sobre generalización del concepto “tóxico”, sobre el que siento se ha convertido en una moda de fácil empleo. JAMÁS, debe servir el argumento que he expuesto para defender a quién mina la autoestima de otra persona y se aprovecha de su vulnerabilidad.

¿Las personas maltratadoras cambian?

No me gusta mucho este tipo de preguntas porque me resultan algo captanciosas. He conocido casos de personas que maltrataban a sus parejas y se mostraban profundamente arrepentidos por ello. En sus casos, cuando habían maltratado físicamente, era porque habían perdido el control de sus nervios.

Sin embargo, hay otro tipo de perfil del maltratador, en él que yo no tendría ninguna esperanza de que cambie. Sin empatía es imposible que esto suceda, y en ocasiones el maltrato psicológico o emocional puede resultar mucho más dañino que el físico. Este tipo de maltrato es deliberado y no ocurre como fruto del descontrol emocional.

Tratar de confiar en estos que las personas maltratadoras cambien, puede ser un acto de codependencia para justificarnos el permanecer dentro de la relación.

¿Que hacer cuando las personas no cambian?

Pues esta es una pregunta que seguro nos hemos hecho las personas muchas, no sabría decirte si hay una pauta concreta sobre que hacer cuando las personas no cambian. La primera idea que viene a la cabeza es que entonces, quién debemos cambiar somos nosotros. O mejor dicho, debemos tomar decisiones.

A consulta llegan muchos casos de personas como el de la pareja que te he contado que antes, que sufren por alguna relación afectiva. Lo más frecuente es que sean por motivos de pareja. Sin embargo, no siempre acude la pareja junta, en ocasiones es simplemente uno de los miembros quién decide venir.

En estos casos, para mí la hoja de ruta es bastante sencilla. Debemos solicitar el cambio que queremos (no siempre es la primera opción que llevamos a cabo, aunque pueda resultar sorprendente), y si este no llega, tenemos que valorar dos cosas: cuántas oportunidades estamos dispuestos a dar y si finalmente el cambio no llega, ¿lo acepto o me voy?

Cuando la persona que no cambia es un miembro de la familia, la cosa suele complicarse bastante ya que suele costar bastante más romper con un miembro de la familia. Una situación que se repite en terapia, es la de algún paciente que tiene un familiar enfermo, el cual no se preocupa por la enfermedad y no sabe que hacer con él o ella.

El conflicto es comprensible, la otra persona no se deja de ayudar pero tampoco puedes dejar de intentarlo porque sería abandonarle. Sin embargo, si hablamos de personas adultas, cada uno es dueño de su vida y de lo que decide hacer con ella.

¿Porque las personas cambian cuando están con otras?

Hace poco me decía una persona en consulta, las personas si cambian, sólo hay personas que no quieren cambiar o no les da la gana. Me lo contaba muy afligida, porque me explicaba que su pareja cuando está con otras personas se muestra atento y servicial. Justo lo contrario a lo que es con ella.

Seguro que esta historia te suena, si no con tu pareja actual, quizás con una ex pareja que ahora parece ser otra persona.

A ella le devolví pero¿donde ves el cambio?, quizás el sea una persona que le gusta agradar, lo cual no significa que sea una persona orientada hacia el cuidado del otro, yo no veo indicador de cambio.

¿Por qué se dice que las personas no cambian?

¿es posible cambiar tu forma de ser?

La psicología del cambio es muy atractiva y ha vendido muchos libros. Es fácil decir que podemos cambiar y ser lo que queramos ser, pero la realidad, es que tenemos una personalidad, unos deseos, unos valores y una forma de entender la vida.

Esto no quiere decir que no podamos trabajar en mejorar nuestras actitudes, nuestra forma de relacionarnos u otras.

Sin embargo, creo que el cambio por amor es un motivo débil. Puede que sea una fuente de motivación muy fuerte al comienzo, ya qué movidos por la compasión, la empatía y las ganas de hacerlo bien, es posible que cambiemos temporalmente.

¿Las personas cambian por amor?

El mayor cambio es ese que ocurre cuando de verdad creemos en lo que hacemos, y en el fondo, lo hacemos porque así lo deseamos. Yo creo que las personas no cambian, evolucionan.

Si quieres cambiar, deséalo, y vendrá sólo.