Psicólogos especialista en TCA online

Hay vida mucho más allá del TCA. Vamos a descubrirla juntos

Somos un equipo de psicólogas especialistas en TCA online con más de 10 de experiencia en el área de alimentación.

Vivir con un problema de alimentación suele implicar:

La comida ocupa todo tu espacio mental

Desde que te levantas hasta que te acuestas, tu mente está calculando calorías, planificando la próxima comida o repasando lo que ya comiste. Ese “ruido mental” constante te agota y no te permite concentrarte en tus estudios, tu trabajo o tus hobbies.

Sientes una culpa intensa después de comer

Comer ha dejado de ser algo natural para convertirse en una fuente de arrepentimiento. Si sientes que has comido “de más” o alimentos “prohibidos”, te castigas mentalmente, te saltas la siguiente comida o buscas formas de compensarlo inmediatamente.

Estas en guerra con tu cuerpo

No importa lo que digan los demás o lo que marque la báscula: tú nunca te ves bien. Tu estado de ánimo depende totalmente de cómo te sientes con tu cuerpo esa mañana. Te chequeas constantemente o, por el contrario, evitas los espejos a toda costa.

Vives entre la restricción y el impulso

A veces sientes que tienes un control férreo y rígido sobre tu dieta, pero ese control es frágil. En otros momentos, la ansiedad te gana y sientes que pierdes el control por completo, comiendo de forma compulsiva para luego sentirte peor. Es un ciclo que no sabes cómo romper.

Comes (o dejas de comer) para no sentir

Utilizas la comida como un anestésico. Cuando estás triste, ansiosa/o o aburrida/o, la comida es tu única herramienta para calmarte. O al revés: el hambre te hace sentir que tienes el control sobre tus emociones cuando todo lo demás falla.

Tu vida social se ha vuelto una amenaza

Empiezas a poner excusas para no salir a cenar con amigos o familia. Te da pánico no poder controlar lo que habrá en el plato, que te observen mientras comes o tener que responder preguntas. Poco a poco, te vas aislando para protegerte.

Especialistas en alimentación

Las psicólogas de nuestro equipo cumple con 3 requisitos básicos: +10 años de experiencia trabajo con TCA, formación específica en problemas de alimentación, reciclaje y supervisión continuada.

Soraya Hernández

Psicóloga especialista en TCA y trauma

¡Hola! Soy Soraya, psicóloga sanitaria. Si tuviera que definir la psicología en pocas palabras, diría que es el arte de estar verdaderamente cerca de las personas en sus momentos más vulnerables; esa es la razón por la que elegí este camino.

Mi vocación me llevó a especializarme en el acompañamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). Siento que mi lugar profesional está ahí: tendiendo una mano compasiva y respetuosa para navegar ese proceso complejo.

Mi enfoque integra herramientas profundas para ayudarte a sanar. Me formé en HAES (Salud en Todas las Tallas) porque creo firmemente que tu cuerpo merece ser tratado con respeto, sin juicios ni prejuicios sobre su forma. Además, utilizo el EMDR para abordar las huellas de trauma que a menudo sostienen el sufrimiento actual. También me he especializado en psicología perinatal, para acompañar las intensas transiciones que viven las mujeres en el proceso de ser madres.

En lo personal, me considero cercana y amable. Soy una persona con mucha energía vital, por lo que entiendo la necesidad de encontrar la calma. Yo la encuentro en la naturaleza; pasear, observar y escuchar el sonido del agua me conecta y me devuelve a mi centro.

Trabajando conmigo encontrarás un espacio seguro y cálido donde simplemente SER. Un lugar para parar, observarte sin miedo, revisar patrones, empoderarte con nuevas herramientas y, sobre todo, aprender a mirarte con los ojos amables y compasivos que mereces.

Creer que un TCA se soluciona solo "comiendo más" o "comiendo menos" es no entender la raíz del problema. Entendemos que el síntoma alimentario es, a menudo, el único mecanismo que has encontrado para gestionar un dolor invisible

Laura del Castillo

Psicóloga especialista en TCA y trauma

Hola, soy Laura. Me gradué en Psicología y elegí especializarme en Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) y Psicología de la Alimentación por una razón profunda: he vivido muy de cerca la prisión que suponen estos trastornos.

He sido testigo de cómo arrasan en silencio la vida de quien los sufre y la de su entorno. Por eso, tuve claro que mi misión era ayudar a otras personas a reconstruir su vida, a reencontrarse consigo mismas y a recuperar esa libertad y esencia que el trastorno intenta robar.

Mi enfoque es integrador porque entiendo que el sufrimiento no viene solo. También te acompaño si transitas problemas de ansiedad, depresión, fobias, dificultades relacionales o trauma. Mi formación específica en trauma me permite ir más allá de los síntomas para abordar las experiencias profundas que los originan, integrando siempre cuerpo, emoción y mente en tu proceso de sanación.

Vivo la psicología como una vocación que exige una enorme responsabilidad. Por eso mantengo un compromiso firme con mi aprendizaje continuo, no solo académico, sino humano. Cada paciente me enseña a construir una práctica más sensible y rigurosa.

Mi objetivo final es tu libertad. Estoy aquí para ayudarte a comprender qué hay detrás de tu sufrimiento y caminar contigo hacia una forma más compasiva y auténtica de relacionarte con la comida, contigo misma y con el mundo.

Que dicen de ellas

Estas son sólo algunas de las muchas opiniones han dejado sus pacientes:

Enfoque no pesocentrista

Vemos a la persona que eres, no al peso que tienes.

Un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) es mucho más que “problemas con la comida”. La comida es solo la punta del iceberg; lo que hay debajo es sufrimiento, una gestión emocional compleja y una necesidad de control o seguridad.

Por eso, nuestro enfoque no es pesocentrista. No buscamos que tu cuerpo cumpla un estándar ni creemos que recuperar un peso sea sinónimo de estar curado. Si solo atendemos el plato, dejamos desatendida a la persona.

Sin embargo, para sanar a la persona, necesitamos desactivar las normas rígidas que gobiernan su día a día. La exposición a la alimentación es necesaria no como un fin estético, sino como la única vía para desafiar esos miedos, flexibilizar tu mente y demostrarte que eres tú quien manda, no el trastorno.

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El objetivo es lograr devolver la alimentación a su lugar y poder disfrutar de una vida plena y sin preocupaciones.

Contacta sin compromiso

No eres la única persona que siente que la comida ocupa demasiado espacio en su mente.

Cada día llegan a nuestra consulta más casos derivados de la presión estética y las dietas restrictivas. Pero también tratamos el lado más silencioso del problema: el comer emocional como respuesta a la ansiedad.

Entender si tu problema viene de la exigencia o de la regulación emocional es el primer paso en terapia. El siguiente: descubrir que hay una vida más allá del TCA.

Contáctanos sin compromiso y cuéntanos tu caso.

    Información protección de datos Alejandro Vera Casas

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    Preguntas que te pueden surgir

    Absolutamente sí. La evidencia científica actual respalda que la terapia online para los TCA tiene la misma eficacia que la presencial. De hecho, para muchas personas, estar en su propio entorno (su “espacio seguro”) facilita abrirse y trabajar temas difíciles con mayor comodidad. Lo fundamental en la recuperación no es la sala donde nos reunimos, sino el vínculo terapéutico, la especialización del profesional y tu compromiso con el proceso. Nosotras nos encargamos de crear ese espacio de cercanía a través de la pantalla.

    Este es uno de los mitos más dañinos sobre los TCA. La gravedad de un trastorno alimentario no se mide en kilos, sino en sufrimiento. Puedes tener un peso considerado “normal” o alto y estar viviendo un infierno interno, con pensamientos obsesivos, atracones o conductas compensatorias que deterioran tu salud física y mental. Si la comida o tu imagen corporal condicionan tu vida, te generan ansiedad o te impiden disfrutar, mereces ayuda profesional independientemente del número que marque la báscula. Tu dolor es válido.

    Entendemos ese miedo, es parte del propio trastorno. Nuestro enfoque no es pesocentrista, lo que significa que nuestro objetivo no es cambiar tu cuerpo, sino sanar tu relación con él. Sin embargo, para recuperarte, será necesario desafiar las reglas rígidas que el TCA te ha impuesto. Esto implica exponerse gradualmente a la alimentación, no como un castigo, sino como la única vía para desactivar el miedo y recuperar tu libertad. No te “obligaremos”, sino que pactaremos los pasos juntas, a un ritmo que puedas sostener, para que la comida deje de ser tu enemigo.

    Es frustrante sentir que no avanzas, pero haber tenido experiencias previas que no funcionaron no significa que tú seas un caso perdido. Los TCA son complejos y requieren un abordaje muy especializado. A veces, las terapias generales no profundizan en la raíz del problema (el trauma, la regulación emocional o las creencias nucleares) y se quedan solo en el síntoma. Nuestro equipo está formado específicamente en esta área para ofrecerte herramientas concretas y una comprensión profunda de lo que te ocurre. La recuperación total es posible, incluso después de muchos años.

    Si el problema fuera solo la comida, una dieta lo habría resuelto hace tiempo. Pero en un TCA (o en la alimentación emocional), la comida es solo el síntoma, no la causa. Una dieta pautada sin trabajo psicológico a menudo refuerza la mentalidad de “cumplir reglas” o genera más ansiedad si no se logra seguir. Necesitamos entender para qué te sirve el síntoma (¿te calma? ¿te da control? ¿te protege?) y trabajar las emociones que hay debajo. Sin la parte psicológica, el cambio de hábitos rara vez se sostiene a largo plazo.

    Queremos que sepas algo muy importante: esa ambivalencia es completamente normal y esperable. En los problemas de alimentación, el síntoma (dejar de comer, el atracón, el control) cumple una función: te hace sentir segura, te “anestesia” o te da sensación de control. Por eso, una parte de ti tiene miedo de soltarlo. No necesitas estar 100% convencida para empezar la terapia; basta con que una pequeña parte de ti quiera vivir mejor. Nosotras trabajaremos con esa “parte que no quiere cambiar” para entenderla y darle nuevas herramientas, sin juzgarte por sentir ese apego a tu trastorno. No te quitaremos tu “refugio” hasta que hayamos construido uno más seguro juntas.

    Es natural querer poner una fecha al final del sufrimiento, pero la recuperación de un TCA no es una carrera de velocidad ni una línea recta. Cada proceso es único y depende de cuánto tiempo lleva el problema arraigado y de tu propia historia de vida. Es posible que notes alivio en ciertos síntomas relativamente pronto, pero sanar la relación con tu cuerpo y las heridas emocionales de fondo requiere tiempo, paciencia y compasión. No te prometeremos soluciones mágicas en dos semanas, pero sí te prometemos que cada paso que demos será sólido, para que la recuperación sea real y sostenible a largo plazo, y no solo un parche temporal.

    Si no sabes como conseguir pacientes a través de Internet, esta guía te dará claridad.