La comida ocupa todo tu espacio mental
Desde que te levantas hasta que te acuestas, tu mente está calculando calorías, planificando la próxima comida o repasando lo que ya comiste. Ese “ruido mental” constante te agota y no te permite concentrarte en tus estudios, tu trabajo o tus hobbies.
Sientes una culpa intensa después de comer
Comer ha dejado de ser algo natural para convertirse en una fuente de arrepentimiento. Si sientes que has comido “de más” o alimentos “prohibidos”, te castigas mentalmente, te saltas la siguiente comida o buscas formas de compensarlo inmediatamente.
Estas en guerra con tu cuerpo
No importa lo que digan los demás o lo que marque la báscula: tú nunca te ves bien. Tu estado de ánimo depende totalmente de cómo te sientes con tu cuerpo esa mañana. Te chequeas constantemente o, por el contrario, evitas los espejos a toda costa.